El ciclo del amor Dexleriano; Tinta y tiempo

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Queremos olvidar la terrible reacción biológica que atentó con el mundo como lo conocíamos, sólo no podemos obviar ni soltar el tesoro dentro de la catástrofe: las distintas expresiones humanas y artísticas que nos regaló. A Jorge Drexler, por ejemplo, denle el tiempo del mundo, un envase de tinta, una playa, orquesta, amigos y obtendrán Tinta y tiempo, una colección de 10 canciones.

El repaso de estas rolas, previa a nuestra charla por Zoom, nos permitió conectar, una vez más, con su facilidad de introspección.

Ha utilizado la vida y el amor para crear un ciclo que, por cierto, también conecta desde su formación médica. Drexler habla de la creación de la vida a niveles celulares, la materialización del ser humano, su propia existencia, el enamoramiento con su esposa Leonor Watling, la concepción de sus hijos, el amor que les profesa; una vida plena que tiene que culminar con un tema dedicado a la mujer que le dio la vida: Lucero Prada.

Hay una intención de circularidad. La primera y última nota del disco son las más graves del contrafagot. Hay varios círculos concéntricos. Hay uno más abierto: la primera canción que grabé, que ahora es 30 aniversario del disco La luz que sabe robar, Bienvenida, empieza hablando del Cabo Santa María y termina con una estrella del mismo cabo.

Es un lugar que simboliza a mi madre, en Paloma, una playa en Uruguay, donde creció mi madre, lleva a mi padre y donde éste lleva a la familia. Ahí también escribí esta canción. En Tinta y tiempo vuelven los círculos: están presentes mis hijos, el amor desde su origen hace mil 600 millones de años; y mi madre ‘cierra’ el ciclo”, explicó.

Una interesante interpretación del ciclo de la vida. En términos particulares estamos hablando del amor y la vida desde el punto de vista Drexleriano. Una puesta musicalizada por orquestas, pequeñas percusiones afrocaribeñas tomadas del propio cuarto de ensayo de su casa en Madrid, donde él, su hijo y C. Tangana colaboraron para el tema Tocarte, y con la presencia inconsciente de sus clases de improvisación en ¡Oh, algoritmo!

Hablando del tema Amor al arte, una frase viene a colación del álbum y de una controversia entre Residente y J Balvin: “cobra lo que tengas que cobrar, pero hazlo por amor al arte. Pero no confundas precio con valor”, canta. Tras una pequeña corrección en la forma de presentar su letra, dio su visión.

De hecho, me deslindo de la afirmación. Como venía hablando de que el arte no debe tener valor, no es así, vivimos de esto. Ustedes como periodistas, yo como compositor. ¿Qué consejo debo darle a un hijo carpintero, cirujano o cancionista? Cobra y vive. Honra a tus similares. Pero siempre pon tu corazón. Es la manera de ser feliz en tu dedicación.

Pero después viene la parte de ‘no confundas precio con valor’. Eso sí es importante. Lo caro no necesariamente tiene más valor, sobre todo en una sociedad comercial. En la adolescencia aprendemos que un beso, abrazo y una noche con alguien es lo más valioso. Yo no creo que nuestros enemigos sean los compañeros de trabajo, sino los maltratadores, asesinos, fabricantes de bombas, autócratas y totalitarios”, opinó.

Drexler se dijo más fan de Residente, pero eso no quiere decir que no tenga respeto Balvin, Maluma o Ricardo Arjona.

De hecho, me pone nervioso que la gente se ponga cruel con Arjona. Cada uno escribe como escribe. Nos ganamos la vida, más o menos honestamente, con nuestros vicios, pecados, estilo. Que tire la primera piedra el que esté libre de marketing”, cerró.

Muchos amigos involucrados en su filosofía del amor desde orígenes celulares: Rubén Blades, Puchito, Noga Erez, Martín Buscaglia; sus hijos Pablo, Luca y Leah, su esposa, madre, padre, todo el puñado de músicos que cobraron por amor al arte compartido. En el proceso, la experimentación terminó como evolución.

Jorge, fácilmente te ponemos un beat y sacas un rap o conviertes barras totales la letra de Oh, Algoritmo. ¿No crees?”, le preguntamos.

Me gusta mucho el freestyle. Estoy estudiando improvisación en décima con Alexis Díaz Pimienta. Es un teórico de la técnica en verso. Pero después de un par de vinos puedo improvisar una décima.

Lo que sí es que lo intenté un par de ocasiones y no tengo el pulso y la práctica como para soltarme, pues me parece un acto superior de valentía, arrojo y presente. Y sí puedo decir que Noga me empujó a la métrica del hip hop, con sus melodías al inglés. Son 16 compases que copié y traduje al castellano, lo cual me obligó a entrar en materia”, contó.

Pablo Drexler está de gira con C. Tangana. Sabe lo que es convivir con él y con su padre. 

Jorge miró a su hijo realizar programación, a Pucho caminar por su estudio hasta encontrar el motivo del tema.

Aportó una décima de improvisación, otra vez. Pero Pucho es un freestylero de plazas. “Y la cabeza le va mucho más rápido. Yo tenía que parar, irme al balcón, sentarme e intentar agarrar tarde lo que estábamos haciendo. No podía. Al final me armé. Mi hijo y Víctor encontraron la percusión, una maraca y una sonaja, y salió en seis horas”, agregó.

       

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