Escenarios sobre un acuerdo de Argentina con el FMI

La titular del FMI Kristalina Georgieva y el presidente Alberto Fernández. © NA La titular del FMI Kristalina Georgieva y el presidente Alberto Fernández.

En esta fase final de negociación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en Argentina se discute más sobre el cuándo (se podría alcanzar) y el quiénes (lo votarían en el Congreso), que sobre la letra pequeña del mismo. Se discute más sobre la generalidad de las condicionalidades de política económica que exigirá el Fondo, que sobre cuáles serán las condiciones precisas y concretas en materia de tasas, sobretasas, plazos y período de gracia.

Dada la magnitud de la deuda, el perfil de su pago será tan o más determinante que los condicionamientos que exija el programa económico que se acuerde con el FMI. Y, en cambio, se está hablando poco o nada sobre ello.

Es cierto que las condiciones de pago que negocia el fondo siempre son discutidas en medio de un gran velo de oscurantismo. Se trata de un hábitat frecuente exigido por el FMI, a modo de punto ciego, para evitar que se abra un debate público (y se presione) sobre asuntos clave que nos marcarán la vida en los próximos años en la Argentina.

Sin embargo, no debemos caer en esa trampa. Le haríamos un flaco favor a la democracia si no discutimos sobre aquello que el Fondo nos procura esconder: cuándo se comenzará a pagar, cuánto cada año, a qué tasa de interés, si nos ‘quitarán’ algo o no, etc.

¿Y cómo podemos hacerlo si no sabemos casi nada? La única opción es plantear algunos escenarios en base a lo que dice, precisamente, la letra chica del FMI en relación a sus rígidas condiciones. Y, luego, simular los resultados para ver cuán "bueno, regular, malo, muy malo o mortal" es para nuestra economía y, lo que es más importante, para nuestro día a día.

Los acuerdos de facilidades extendidas (SAF, Servicio Ampliado del FMI) establecen que el plazo podría extenderse hasta por 10 años, que los intereses son la tasa básica, que se pagarán semestralmente, que tendrán una sobretasa de 2 % por excederse del 187 % del valor de la cuota argentina en el FMI (con Macri, el FMI autorizó un préstamo por el 1.277 % de la cuota) y otra sobretasa de 1 % por hacerlo por un plazo mayor a tres años.

He aquí nueve escenarios posibles (o imposibles), ocho más el actual, seleccionados entre las múltiples combinaciones que pueden realizarse considerando las diferentes opciones para cada variable clave (plazo, gracia, tasa, sobretasa):

1) El vigente: Stand By, vence en 3 años (2024), tiene una tasa básica de 1,05 % más 2 puntos de sobretasa por exceso de cuota.

2) Base: vence en 10 años (2031), cuatro años de gracia, tasa básica de 1,05 % más 2 puntos de sobretasa por exceso de cuota y 1 punto adicional por extenderse por más de 3 años.

3) Base con límite PIB: igual que el anterior, pero los pagos anuales de intereses y principal se limitan al 1 % del PIB, lo que implicaría que el vencimiento sería en 18 años (hasta 2039).

4) Base con límite Recaudación: idéntico a 2, pero el límite en los pagos anuales de intereses y principal se fija en el 3 % de la recaudación anual del Gobierno central (estimada al dólar oficial) y, así, el vencimiento pasa a 16 años (hasta 2037).

5) Base con límite Exportación: idéntico al 2, pero los pagos anuales de intereses y principal se limitan al 7,5 % de las exportaciones anuales, con vencimiento en 25 años (hasta 2046).

6) Base sin sobretasas: idéntico a 2, pero sin sobretasas por exceso de cuota y de plazo.

7) Base con evolución al alza de la tasa de interés global: idéntico al 2, salvo que la tasa básica sube a 5,2 % (equivalente al promedio de tasas DEG 1975-2020 más el margen de 1 punto porcentual que exige el instrumento), más 2 puntos de sobretasa por exceso de cuota y 1 punto adicional por extenderse por más de 3 años.

8) Trato Diferenciado Preferencial: idéntico al 2, pero sin sobretasas para los primeros 19,3 mil millones de dólares, equivalentes al 435 % de la cuota argentina en el PIB (que por normativa del Fondo sería el máximo crédito que el país tendría que haber tomado con un trato normal). Sobre los restantes 26,1 mil millones, por ejemplo, una quita de 13,05 mil millones (50 % como una forma de asumir ‘la mitad’ de la responsabilidad).

9) Límite Repatriación Capitales: sin sobretasas (como el escenario 6), pero el pago anual del principal estará limitado al 15 % de lo que se logre repatriar de capitales en el exterior en ese año. Es decir, se trataría de crear un mecanismo vinculante que ‘fuerce’ al FMI a que se ‘ponga las pilas’ con el objetivo de conseguir que el dinero fugado regrese al país. En el escenario presuponemos una repatriación de 10 mil millones anuales.

La simulación de los resultados para cada escenario se puede ver en la tabla anexada

© Proporcionado por Página/12

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